Imagen de un columpio que representa la desigualdad de género.

Desigualdad de género en el mercado laboral argentino

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La desigualdad de género es un problema global y estructural. Sus manifestaciones —como la desvalorización del trabajo y del conocimiento femenino— evidencian la urgencia de avances en todas las esferas sociales para garantizar la igualdad de derechos.

¿Qué es la desigualdad de género?

La desigualdad de género es la discriminación y las desventajas que afectan a las personas en función de su género, lo que da lugar a diferencias de poder, acceso y oportunidades en diversas áreas sociales, económicas y políticas.

Aunque las mujeres son las más afectadas por esta desigualdad, los hombres también pueden sufrir prejuicios, estereotipos y violaciones de derechos que pueden considerarse básicos. Algunos ejemplos de esta desigualdad que puede afectar a los hombres se manifiestan en presiones sociales para ser proveedores, restricciones, menor tiempo de licencia de paternidad en comparación con la maternidad y desvalorización en ciertas profesiones.

En la práctica, la desigualdad de género se manifiesta de diversas formas, como en la brecha salarial entre funciones iguales, en la subrepresentación de las mujeres en cargos de liderazgo, en la sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados y en la exposición a distintas formas de violencia y discriminación. Se trata, por lo tanto, de un fenómeno estructural que limita el pleno desarrollo y la autonomía de mujeres y niñas en múltiples dimensiones de la vida.

Visión general de la desigualdad de género en Argentina

La situación en Argentina bajo el gobierno de Javier Milei presenta un panorama complejo y contradictorio, marcado por avances en ciertos indicadores económicos, pero también por profundos retrocesos sociales y en el combate a la violencia de género.

En cuanto a la violencia de género, el gobierno de Milei eliminó el Ministerio de la Mujer, Género y Diversidad y debilitó programas de apoyo a las víctimas, dejando a mujeres y personas LGBTQIAPN+ en una situación de mayor vulnerabilidad. Además, existe un proyecto para eliminar la figura del feminicidio del Código Penal, lo que, según organizaciones de derechos humanos, pondría aún más vidas en riesgo. Datos de 2023 ya señalaban 322 feminicidios en el país, un aumento de cerca del 30% en relación con el año anterior.

Estadísticas recientes y tendencias

Los datos recientes confirman que la desigualdad de género en Argentina sigue siendo un desafío urgente, especialmente en el combate a la violencia contra la mujer, con 250 feminicidios registrados en 2023, cifra que representa un aumento en relación con el año anterior. Paralelamente, en el mercado laboral, la participación femenina continúa siendo baja en cargos de liderazgo y es desproporcionadamente reducida en áreas estratégicas como ciencia, tecnología e innovación.

Este escenario de contrastes se ve atenuado por un avance significativo en la representación política, donde la participación femenina en el parlamento alcanzó el 42,4% de los escaños en 2024.

La desigualdad de género afecta a diversos aspectos de la igualdad salarial y de oportunidades de las mujeres. Imagen: Minuto Uno
La desigualdad de género afecta a diversos aspectos de la igualdad salarial y de oportunidades de las mujeres. Imagen: Minuto Uno

Comparación con otros países de América Latina

Un ejemplo de comparación que podemos hacer es con el vecino Brasil, que también enfrenta problemas de desigualdad social. En Brasil, las mujeres representan el 51,7% de la población, según el IBGE. En Argentina, este índice era del 50,93% en 2019, de acuerdo con proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), cuyo último censo fue realizado en 2010.

Los datos revelan una clara diferencia de ingresos entre los géneros. Mientras que el 79% de los hombres tiene ingresos superiores a los de las mujeres, el ingreso promedio de la población masculina en Argentina corresponde a solo el 73% del ingreso promedio de las mujeres, lo que apunta a una compleja dinámica de distribución salarial.

Causas de la desigualdad de género en el mercado laboral

La desigualdad de género en el mercado laboral argentino está sostenida por causas profundas e interrelacionadas. El machismo estructural y la discriminación directa se ven agravados por la desproporcionada sobrecarga de trabajo no remunerado que recae sobre las mujeres, combinada con la falta de políticas de apoyo, como guarderías y licencias familiares igualitarias. Este escenario se intensifica por la reciente crisis económica, que no solo empeora estos factores históricos, sino que también acelera la feminización de la pobreza, impactando a las mujeres de manera desproporcionada.

Durante la pandemia de Covid-19, la desigualdad de género en el mercado laboral se acentuó drásticamente. La crisis provocó un aumento masivo de despidos que afectó de manera desproporcionada a las mujeres, de las cuales aproximadamente cuatro millones perdieron sus empleos. A diferencia de los hombres, ellas no tuvieron la misma recuperación en el período pospandemia, permaneciendo en una situación crítica. Este problema, sin embargo, va más allá del desempleo, reflejándose también en el ámbito del hogar, donde el trabajo doméstico y de cuidados no remunerados realizado por las mujeres se intensificó, ampliando aún más la brecha económica y social.

Diferencia salarial y segregación ocupacional

La informalidad es un factor que amplía la brecha salarial de género, evidenciada por la diferencia entre la remuneración media de las mujeres, que ronda los 1.300, y la de los hombres, que alcanza aproximadamente los 3.000 por mes. En Argentina, cerca del 20% de la población femenina trabaja en el sector doméstico y son minoría las que se encuentran en situación formal.

“Existe una ley que regula el empleo doméstico, pero no se cumple. Más del 75% está en la informalidad y muchas de ellas son jefas de hogar con hijos a su cargo que limpian casas ajenas, mientras alguna de sus hijas mayores o una vecina cuida a los niños”, describió la economista Mercedes D’Alessandro, cofundadora de Economía Feminista, a El País.

Consecuencias de la desigualdad de género

Las consecuencias son profundas e incluyen violencia de género, diferencias salariales y de oportunidades en el mercado laboral, subrepresentación política y, en términos económicos, perjudican el desarrollo del país.

Una consecuencia profunda de la desigualdad de género es la desvalorización estructural y la invisibilización del trabajo y de las experiencias de las mujeres. Este fenómeno se materializa en la esfera económica mediante la feminización de la pobreza, salarios más bajos y la precarización del trabajo informal, realidades que sobrecargan de forma desproporcionada a las mujeres.

La desigualdad y la romantización de la pobreza se manifiestan a través de salarios aproximadamente un 28% inferiores a los de los hombres y de la precarización del trabajo informal, especialmente en los servicios domésticos. Este panorama se ve agravado por los recortes en programas sociales de salud y asistencia, que tienen un impacto desproporcionado sobre las mujeres y limitan su acceso a cuidados básicos.

Efectos en la calidad de vida de las mujeres

En el plano económico, la feminización de la pobreza, los salarios más bajos y la precarización laboral limitan su autonomía financiera. En el ámbito de la salud, el acceso restringido a servicios públicos esenciales y los recortes en programas sociales impactan de manera desproporcionada en su bienestar físico y mental.

La sobrecarga de trabajo no remunerado, como los cuidados domésticos y familiares, reduce su tiempo libre y sus oportunidades de desarrollo personal y profesional. Además, la amenaza constante de la violencia de género, evidenciada por los alarmantes números de feminicidios, crea un entorno de inseguridad permanente, comprometiendo su libertad y su salud psicológica.

La importancia de las políticas públicas para combatir la desigualdad de género

La importancia de las políticas públicas para combatir la desigualdad de género es fundamental y estratégica, ya que actúan como un mecanismo esencial para transformar las estructuras sociales que perpetúan la discriminación. Estas políticas son necesarias para garantizar que los derechos de las mujeres se protejan en la práctica y no solo de manera formal, especialmente en áreas críticas como el mercado laboral, la educación, la salud y el combate a la violencia de género.

Sin la intervención del Estado, a través de leyes, programas y la asignación de presupuestos específicos, las disparidades tienden a profundizarse. Políticas como la promoción de la licencia parental igualitaria, la inversión en redes de cuidado infantil, la implementación de leyes de paridad en cargos de decisión y la garantía de la aplicación efectiva de la legislación contra la violencia machista son ejemplos concretos que abordan las causas profundas del problema.

Referencias

Definición.DE – Desigualdad de Género

UN Women Data Hub – Country Fact Sheet/ Americas/ Argentina

Brasil de Fato – Como feministas estão sobrevivendo à Argentina de Milei?

Euro News. – Projeto de Milei de eliminar feminicidio do código penal suscita reações negativas na Argentina

Universidad Nacional de San Juan (Argentina) – Brechas de género en el mercado de trabajo en Argentina. Antes, durante y después de la pandemia por COVIDE-19 (2019-2020)

El País – Na Argentina, os ricos são homens e os pobres, mulheres

Nexo Jornal – Legislações de enfrentamento à violência política de gênero na America Latina

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