El aumento de los feminicidios en América ha crecido significativamente en los últimos años, según datos de la Cepal de 2024. En América Latina y el Caribe, 11 mujeres son víctimas de feminicidio cada día. Muchos de estos crímenes son cometidos por familiares, parejas o ex-parejas que no aceptan el fin de la relación. Sin embargo, es crucial entender que esta violencia, y la lucha contra ella, no es un fenómeno reciente. Durante muchos años, esta realidad fue encubierta por el tiempo y por la omisión de la sociedad.
En este texto de Politize!, hablaremos sobre la trayectoria y las contribuciones de Ni Una Menos para que entiendas mejor cómo este movimiento ayudó a poner la lucha contra la violencia hacia las mujeres en el centro del debate público.
¿Qué es Ni Una Menos?
El movimiento “Ni Una Menos” se originó como una marcha multitudinaria contra la violencia de género, realizada el 3 de junio de 2015. La protesta, que comenzó en la capital argentina y se dirigió al Congreso Nacional, fue motivada por el feminicidio de Chiara Paéz, una adolescente de 14 años asesinada por su pareja.
La manifestación se expandió rápidamente, inspirando protestas en varias ciudades de América Latina y convirtiéndose en un hito fundamental en la lucha contra el feminicidio en la región.
El movimiento “Ni Una Menos” representó un gran avance para América Latina, una región con altos índices de violencia de género. Sin embargo, la llegada de Javier Milei a la presidencia de Argentina en 2023 representó un retroceso, y no un avance, para las mujeres. Su administración desmanteló políticas públicas dedicadas a la lucha contra la violencia de género, un ejemplo claro fue la eliminación del Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad del gobierno. En un primer momento, el presidente argentino redujo el ministerio a una subsecretaría de Protección Contra la Violencia de Género, que luego fue cerrada. Además, Milei también promovió discursos que naturalizan las desigualdades de género, en contraposición con los logros del movimiento.
Origen y objetivos del movimiento
El origen del movimiento “Ni Una Menos” está directamente relacionado con un evento trágico que catalizó la indignación popular en Argentina. El detonante fue el feminicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años que fue asesinada por su novio en mayo de 2015. Chiara estaba embarazada y fue brutalmente golpeada y enterrada en el patio de la casa del asesino.
Este crimen, junto con una serie de otros feminicidios ampliamente difundidos en esa época, expuso la brutalidad y la frecuencia de la violencia machista. La prensa y la población percibieron el desinterés de las instituciones y la ineficacia del Estado para proteger a las mujeres y castigar a los agresores.
Además de nacer para exponer y denunciar la violencia de género en el país, el movimiento también trabaja para exigir al Estado políticas públicas efectivas, que van desde la correcta aplicación de leyes existentes hasta la creación de nuevas normativas, como la Ley Micaela, y la asignación de presupuestos adecuados para redes de apoyo y prevención.
Principales eventos y protestas
El 19 de octubre de 2016, se produjo una huelga y paralización nacional de mujeres en Argentina, motivada por el brutal asesinato de Lucía Pérez, una joven de 16 años. La protesta, que tomó las calles de diversas ciudades, tuvo especial repercusión en Mar del Plata, la ciudad donde ocurrió el crimen. El feminicidio de Lucía, que involucró extrema violencia sexual, conmocionó al país y se convirtió en un símbolo de la barbarie de la violencia de género, fortaleciendo aún más las demandas del movimiento “Ni Una Menos”.
En enero de 2025, el movimiento “Ni Una Menos” salió nuevamente a las calles para exigir justicia por Morena Verri, Brenda Loreley Del Castillo y Lara Moreno Gutiérrez. Las protestas fueron motivadas por la extrema brutalidad de los crímenes, ya que las muertes de las tres jóvenes fueron transmitidas en vivo a través de una red social, lo que conmocionó a la sociedad y evidenció una nueva cara de la violencia de género en la era digital.

El 7 de junio de 2025, las manifestantes de “Ni Una Menos” volvieron a ocupar las calles, con protestas que se extendieron por diversas ciudades de Argentina y Perú. Los actos representaron un importante gesto de solidaridad transnacional, demostrando la fuerza continua y la capacidad de movilización del movimiento contra la violencia de género en toda América Latina.
El aumento progresivo de los feminicidios en América Latina a lo largo de los años ha generado un sentimiento generalizado de inseguridad entre las mujeres, no solo en Argentina, sino en toda la región. Esta realidad frecuente expone, de manera contundente, la sensación de incapacidad de las instituciones de seguridad pública para cumplir su papel fundamental: proteger las vidas de las mujeres y garantizar su derecho básico a una existencia libre de violencia.
Impactos del Movimiento en la sociedad
El mayor impacto del movimiento radica en el aumento significativo de la visibilidad y la conciencia social sobre la gravedad del feminicidio y la violencia contra las mujeres.
Por primera vez a gran escala, la sociedad está enfrentando la realidad de que este no es un problema reciente, sino una herida histórica que, solo ahora, está siendo ampliamente discutida y reconocida públicamente.
La lucha por derechos iguales busca construir una sociedad justa y equitativa. Alcanzar esa equidad pasa por exigir salarios iguales por trabajos iguales y crear políticas que eliminen las estructuras que causan desigualdades.
Políticas implementadas después de Ni Una Menos
Tras la consolidación del movimiento, se implementaron diversas políticas públicas en Argentina, destacándose la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), sancionada en diciembre de 2020 y promulgada en enero de 2021.
La legislación garantiza el acceso al aborto seguro hasta la 14ª semana de gestación y sin límites temporales en casos de violación o cuando hay riesgo para la vida o salud de la mujer.
La Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo, implementada en Argentina, establece los siguientes puntos principales:
Hasta la 14ª semana de gestación, el aborto es un derecho garantizado por decisión exclusiva de la mujer, sin la necesidad de justificar ni explicar motivos.
Después de ese período, la interrupción del embarazo solo está permitida en dos situaciones específicas: en casos de violación o cuando hay riesgo para la vida o salud de la persona gestante. El acceso al procedimiento es gratuito en todo el sistema de salud, siendo obligatorio tanto en la red pública como en la privada, a través de los planes de salud.
Respecto a la objeción de conciencia, los profesionales de la salud pueden negarse a realizar el procedimiento por sus convicciones personales. Sin embargo, esta negativa es individual y no institucional, siendo obligatoria la derivación inmediata de la paciente a otro profesional que realice el procedimiento sin demora, garantizando así el acceso efectivo al derecho.
Desafíos enfrentados por el Movimiento
El movimiento “Ni Una Menos” enfrenta desafíos estructurales significativos, como la persistencia de la violencia de género, incluidos los feminicidios, y la resistencia política de sectores conservadores. Además, debe confrontar la intrínseca conexión entre la opresión de género y otras formas de desigualdad, particularmente la explotación económica.
Un de los ejemplos más problemáticos de esta explotación es el reclutamiento de niñas y jóvenes para la prostitución forzada, que representa la convergencia máxima del machismo con la vulnerabilidad socioeconómica.
El crecimiento del conservadurismo y del antifeminismo se ha manifestado concretamente mediante ataques explícitos contra activistas y intentos sistemáticos de silenciar todas las voces que se movilizan para hacer valer los derechos de las mujeres.
Historias del Ni Una Menos
Una figura inspiradora fundamental en este contexto es Micaela García, una joven activista de 21 años que participaba activamente en organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos de las mujeres en Argentina. Su trágico feminicidio en 2017 ganó dimensión nacional al revelarse que su asesino ya había cometido dos crímenes previos contra mujeres y, aunque había sido detenido, cumplió solo una pequeña parte de la pena, siendo liberado poco tiempo antes de asesinar a Micaela.
La mayor indignación fue que el asesino tenía antecedentes penales, pero no estuvo mucho tiempo preso. Esta circunstancia desencadenó un gran movimiento social, con presión masiva y constante en las calles, exigiendo su permanencia tras las rejas. La movilización popular obligó al sistema de justicia a tomar medidas y escuchar las demandas de la sociedad.
Como resultado directo de este caso y de la presión popular, se creó la Ley Micaela (Ley N° 27.499) en 2018. La legislación hizo obligatoria la capacitación en género y violencia contra las mujeres para todas las personas que integran los tres poderes del Estado, representando un logro crucial en la lucha por una sociedad más justa e igualitaria.
Referencias
‘Ni una menos’: como o 3 de junho se tornou o dia de protesto contra o feminicidio
Morte e tortura no Instagram expõem força do crime organizado na Argentina
O chocante caso de abuso e morte de jovem de 16 anos que provoca indignação na Argentina
El terrible asesinato de la joven Micaela Garcia que conmociona a Argentina
Em seis meses de governo, Milei desmantela décadas de plíticas feministas e de gênero na Argentina
Ao menos 11 mulheres são vítimas de feminicídio a cada dia na América Latina e no Caribe


